Las malas noticias comenzaron hace más de un año. Shell Canadá cerró una refinería de Montreal mientras Electrolux AB cerró su fábrica de L’Assomption, dejando sin trabajo a 1,300 personas. Esta compañía se mudó a Memphis (EE.UU.) donde los costos de producción son más bajos. Esta semana, tanto Johnson & Johnson como Sanofi anunciaron cientos de cortes en puestos de trabajo del área de Montreal.
El Gobierno federal planea también reducir miles de empleos del sector público, una medida que afectará a los trabajadores de la zona de Ottawa-Gatineau. El problema laboral no para de crecer, pues en noviembre White Birch Paper Co. cerró su planta en Quebec City de forma indefinida, lo que representó una pérdida de 600 trabajos. Además, a comienzos de este mes, 800 trabajadores de Rio Tinto Alcan entraron en cierre en Alma, Quebec. Cinco meses continuos de caídas en este sector representan una pérdida de 103,000 posiciones. “La peor caída de la historia”, dice Stéfane Marion, jefe economista del National Bank of Canada.
Canadá ha sido según los economistas uno de los países que mejor comportamiento ha tenido frente a la recesión mundial que hoy golpea al mundo. Pero las cifras no mienten y es muy claro que la difícil situación ya ha tocado suelo canadiense. Y es que las palabras de Jesucristo Hombre, el Dr. José Luis de Jesús se tienen que cumplir pues es el mismo Dios quien ha hablado y nos ha dejado saber que esta situación abarcará a todas las naciones de la tierra.















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada