BELGICA, BRUSELAS, Febrero 11, 2012 - El número de desempleados ha aumentado en 18 de los 27 países miembros de la Unión Europea (UE), incluyendo los más afectados por la actual crisis económica, pero también a las economías más fuertes. En el último mes del año pasado el desempleo afectaba un total de 23.8 millones de europeos, manteniéndose en el nivel histórico de 9.9%, 5 décimas superior al registrado 9 meses antes. La CE observa que esa tendencia contrasta con la observada en EE.UU., donde el desempleo disminuyó 9 décimas entre diciembre de 2010 y el mismo mes de 2011.
Entre los países europeos, la tendencia a la baja "se ha revertido en la mayoría de ellos desde marzo de 2011" y la situación no se ha agravado más "gracias a la continuada caída del desempleo en Alemania". El número de desempleados ha aumentado en Grecia, Portugal, España e Italia, pero también las economías más fuertes como Francia, Reino Unido y Holanda.
El desempleo juvenil "sigue siendo muy inquietante" y, aunque su nivel permaneció en 22.1% en diciembre pasado, en números absolutos ha afectado a 241,000 jóvenes más que un año antes, hasta un total de 5.5 millones. La disparidad entre algunos países europeos es enorme: mientras casi 50% de los jóvenes están desempleados en España y Grecia, menos de 10% de ellos se encuentra en esa situación en Alemania, Austria y Holanda. Según la CE, las expectativas de los consumidores europeos respecto al mercado laboral siguen siendo pesimistas debido al "actual contexto económico incierto". Las perspectivas de contratación en el sector terciario y de construcción continúan "sombrías" pero, por otra parte, la demanda de mano de obra sigue creciendo en el mercado online, aunque a un ritmo más lento.
Recogiendo las palabras proféticas de Jesucristo Hombre, nos encontramos que en realidad el panorama de la economía a diario se complica más. Pues al hablar de un incremento en el desempleo, no solo de un país, sino de una región, podemos entender varias cosas. La primera es que la inversión se ha caído, la producción y la productividad van en descenso y sobre todo que el consumo se está aminorando, siendo este ultimo una clara muestra de la pérdida del poder adquisitivo de la moneda, y el temor del consumidor por ir perdiendo su capacidad de ahorro, entonces se exime de consumir, generando una ralentización en la producción, pues las reservas de productos empiezan a invadir las bodegas de sus productores, generando inventarios improductivos.













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