El Gobierno de Mario Monti ha decidido que la institución eclesiástica pague el ICI, equivalente al Impuesto de Bienes Inmuebles en España, por aquellos edificios de su propiedad dedicados a actividades no estrictamente religiosas. Por su parte, el Ares (Asociación de investigación y desarrollo social) estima que la cifra será muy superior: €2,200 millones. Una cifra parecida, €2,000 millones, calcula la llamada Agencia de las entradas, dependiente de la Administración de Finanzas. En cambio para el periódico «Avenire», el valor sería inferior a los €100 millones. El problema está en la cuantificación de los inmuebles que deben pagar el impuesto, pues muchos ni siquiera están registrados en el catastro. De todas formas, se hace una estimación de 100,000 inmuebles pertenecientes a la Iglesia, de los cuales 9,000 son escuelas, 26,000 estructuras eclesiásticas y casi 5,000, estructuras sanitarias.
Esta es una decisión histórica que demuestra como las palabras de José Luis De Jesús, Jesucristo Hombre, viene a cumplimiento. Lo importante de esta nota se fundamenta en el hecho que un país tan católico, con un gobierno entrañablemente católico, tome esta decisión, que hace parte de la estrategia Divina para seguir minando la ya desvencijada y desacreditada organización criminal conocida como la iglesia católica. Ya pronto veremos el humo de su incendio.













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